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Tocando tierra en tiempos de crisis

Tocando tierra en tiempo de crisis

Alguna vez te has cuestionado:

  • ¿Qué hubiera pasado si…?
  • ¿Qué hice para merecer esto?
  • ¿Por qué ya no es o ya no soy la [el] de antes? Y ¿Cómo regreso a mi ‘normalidad’?
  • ¿Qué pasará?
  • ¿A dónde iré?
  • ¿Me irá bien?

Todos pasamos por circunstancias de cambio desde las más pequeñas o simples hasta algunas más complicadas. Situaciones como el que se le acabe la tinta a una pluma, que muevas de lugar alguna pertenencia como el celular y no lo encuentres, el cambio de año escolar, el casarte, el embarazo, el cambio de casa o ciudad, de las amistades, inicio o retiro del trabajo, un choque; o desde un dolor de cabeza, gripe, una condición desde el nacimiento, una enfermedad grave, o hasta incluso la muerte. Los cambios son constantes y llegan generalmente de manera inesperada.

Los cambios implican emociones (alegría, ira, miedo, sorpresa, asco, tristeza) a veces positivas, en otras ocasiones negativas, e incluso y en la mayoría de las veces, en su proceso una mezcla de estas.

Cada persona las siente con diferente intensidad y transmite de manera distinta.

He leído en el artículo de una psicóloga que incluso está investigado que las negativas como la tristeza son de las que más perduran; y sé que si no la sueltas se puede ir intensificando hasta convertirse en depresión.

Si te estás relacionando con algo de esto; el haberlo pensado ya es un avance. Te cuento de mi experiencia…

Tuve Cáncer Cerebral (un tumor en el cerebelo), y la experiencia estuvo cargada de todo tipo de emociones y reacciones de lo que sentía, percibía y pensaba. Hubo momentos de mucho dolor. La buena noticia es que a pesar del sufrimiento y el largo tiempo que pasé para digerir la situación es que logré sanar y sentirme bien y tranquila; reflexionando, reconociendo, y aceptándome en este nuevo camino; abriendo paso a nuevas experiencias y oportunidades.

Un día después de un tiempo de tener diferentes síntomas (desbalance hasta ya no poder caminar sin detenerme de algo, cansancio, dolores de cabeza cada vez más intensos, disminución del habla hasta que ya no se me entendía o escuchaba bien, mareos, náuseas, dolor de oídos)… y después de algunos estudios que me realizaron por los mismos; llegó el momento en que me dijeron que tenía una formación de una masa de tres centímetros de diámetro en el cerebelo. Este tumor se llama Medulloblastoma.

Dentro de esta crisis en la que describo como ‘estar en tinieblas’ , también hubo muchos otros cambios cargados de sentimientos y cuestionamientos en el camino a los que no reaccioné de manera inteligente.

Por darte ejemplos…

Cuando me fui sintiendo cada vez con más malestares y que yo estaba negada a pensar que pudiera ser algo más.
Cuando me hacían comentarios para ayudarme y yo me enojaba y sacaba excusas, al darme la noticia o tenerla que dar a mis seres queridos, y veía el dolor de los demás, pero no me daba cuenta de lo que yo misma sentía al respecto y evadía/ignoraba.

Cuando me operaron y sentí vergüenza de que no me vayan a ver en mal estado, y no dejé que fueran visitas a verme si no era la familia.

Cuando ya estando retirado el tumor que muchos pueden pensar que ya pasó lo peor, pero siguen las radiaciones, la rehabilitación, el darte cuenta que no volverás a estar al 100% físicamente y que quedan secuelas… todavía con muchos cambios y emociones de culpa por no poder cumplir mi rol de mamá y esposa como antes.

Cuando se hacía presente la vergüenza al estar en eventos sociales y no hablar bien o por caminar mal.
Cuando sentía culpa por no cumplir socialmente; por sentirme tan cansada después de un tiempo de estar en algún evento social que mi cuerpo y mente ya no reaccionaban bien y tener que pedir a mi marido que nos regresaramos a casa.

Deprimida, también por los roces y complicaciones familiares, auto-desvalorizada al pensar que ya no podía, etc.
Con todo esto me fui aislando hasta que mis reacciones ya bastante negativas comenzaron a afectar y tener consecuencias en los demás y ya no aguantaba más, me estaba rindiendo., hasta que un día reflexionando y con la esperanza de todavía poder vivir en bienestar con mi marido y mi pequeña hija, decidí ir a un retiro de sanación matrimonial y este me abrió los ojos.

El Cáncer fue un cambio enorme e inesperado que volcó mi vida en 180 grados. Viví unos años con mucho miedo y otros sentimientos negativos en conexión ya sea con la incertidumbre, inseguridad, auto-exigencia, o falta de identidad y sentido.

A pesar de tanto cambio con dolores causados principalmente por las pérdidas y miedos mencionados, me fui dando cuenta en el camino que la mente es muy poderosa, y que tenemos mucha más capacidad y talento de lo que creemos como también esperanza y fortaleza interior.

Mucho tiempo quise volver a ser como antes y temiendo el futuro., y ahora pienso y me siento como una mejor persona. Logré ver la luz con el paso del tiempo.

Aprendí a volver a caminar y hablar mejor, volví a manejar, me creció de nuevo el cabello, volví a ver a los amigos., y de lo mejor es que he estado día con día con la sorpresa de vivir y estar con mi familia comprendiendo que esa bomba que estalló en mí; también afectó a mi alrededor. Me adapté a mi nueva y presente realidad.

Superar crisis es posible y tenemos el amor de Dios que nos ayuda y guía y por otro lado también mi testimonio para creerlo y luchar por buscar tu centro.
Me di cuenta de tantas cosas que damos por sentado y hasta descubrí un nuevo don de dibujar y pintar con el que ahora hasta inicié a vender mis obras de arte; así como también se reveló en mí un gran interés de ayudar a personas que estén pasando por situaciones similares sin dejar a un lado a su familia y me di a la tarea de hacerlo y de crear una Fundación para el cáncer de cerebro.

… Y justo cuando creía que ya todo estaba en mejor orden y equilibrio, que llega la Pandemia y regresamos a estar recluidos y queriendo volver a hacer y tener lo de antes, sufriendo pérdidas de seres queridos y de otras cosas que no habíamos valorado.

En la vida hay muchas altas y bajas; regresiones en las que hay que estar conscientes de lo que ya es pasado; no engancharse y volver a seguir adelante.

Así es la vida, los cambios están y seguirán para que de nuevo aprendamos tocando tierra firme y, de esta manera poder superarnos para vivir con paz.

Cuando te impacte un cambio recuerda que todo pasa. Como dicen, no hay mal que dure 100 años, ni cuerpo que lo resista.

¿A tí cómo te afectan los cambios? Y; ¿Cómo podemos estar más tranquilos para sentirnos más felices? ¿Con que finalidad vives o qué propósito buscas cumplir?

En este final del 2020 con mis aprendizajes y reflexiones, te invito a no dejar pasar o dar por hecho las cosas o personas que tienes, ni tampoco dar por sentado su permanencia. La vida es un instante.

Les comparto 15 tips de lo que me ha ayudado para que iniciemos un 2021 más llenos de amor y vida.

  1. Abrir tu mente y corazón. Reflexiona para darte cuenta de lo que quieres y no pasar de alto lo que sientes y piensas o quieres. ¿En qué has fallado y puedes mejorar? Que la reflexión te ayude para reconocerte en tu presente, y al ir entendiendo también aceptarte en amor y comunión con tu entorno. Esto lo aprendí con el retiro de Sanación que enseña cómo uno al estar, también puede estar bien con el otro.
  2. Expresarte y dejar que las cosas sean, siendo emocionalmente inteligente. Está bien que tus pasiones cambien, que llores, que sientas… pero no dejes que la emoción te controle; tú puedes decidir y tener control de tus reacciones y acciones.
  3. Sigue una lista de actividades para sentirte productiva, útil, y realizada al ir completando tus pendientes, en vez de vivir en automático dejando que la vida se pase.
  4. Busca tener un hobbie/pasatiempo para distraerte… en mi caso es la pintura.
  5. Prioriza tus pendientes y también lo que tienes en tu vida., como la familia.
  6. No te quedes en el ‘Yo’, somos un mundo. Como humanos somos más al relacionarnos, compartir, convivir, comunicar… te hace sentirte más querida y en apoyo y motivación.
  7. Separa el valor personal del resultado del trabajo porque el no lograr lo que querías te puede hacer sentir mal, pero no es lo que te define o da el valor como ser humano; y se puede tomar como aprendizaje para que tu siguiente intento sea mejor.
  8. Sigue intentando y la constancia te ayudará a incrementar la confianza.
  9. Grupo de apoyo para cuando necesites apoyo en los momentos vulnerables.
  10. Recuerda que todos somos diferentes, y que es importante ayudarnos y no hacer prejuicios sin conocer a la otra persona; ya que no venimos del mismo lugar, ni sabemos, pensamos, o vivimos lo mismo.
  11. Ponte en sus zapatos, la empatía es muy importante antes de hablar o actuar. Hay que primero acompañar con la escucha.
  12. Agradecer; te abre los ojos para tener una perspectiva más positiva de la vida. Agradece aunque sea entre 3 y 5 cosas de tu día, cada día. En verdad hizo un cambio en mí para valorar la vida, lo que tenemos, lo que recibimos así como lo que podemos dar.
  13. Cuídate y valórate, y descansa. Ten en mente que puedes darte un tiempo y que otras personas no valen más o menos que tú y que así como cuidas a quienes amas; también hay que cuidarse uno mismo. No te dejes y también date tiempo de dormir o hacer un alto en el día. El exceso de actividad te puede causar estragos físicos y después seguirás necesitando la energía. A veces hay fechas de entrega o períodos de trabajo intenso; pero hay que darnos cuenta que en nosotros también hay límites y que la relajación y reflexión pueden llegar a ser necesarias para seguir adelante y tener mayores logros. Por ejemplo ahora, y más entre el Covid, fechas navideñas de vacaciones, y mi enfermedad; por recomendación médica debo parar después de alta actividad en mi día, y descansar por lo menos unos 10 minutos y no más de media hora. Tengo que estar consciente de que mis cansancios pueden llegar a ser muy grandes y dejarme “tirada en cama” al otro día sin poder seguir avanzando. Igualmente seguir las indicaciones del tiempo de dormir de acuerdo a tu edad y circunstancia personal.
  14. Creetela…si he logrado esto; puedo lograr y mucho más. Tenemos una impresionante capacidad que no usamos por completo y una mente increíble que puede lograr tanto. Cuando te llegue un momento de duda o negación; has un alto y reflexiona en cómo esa situación de crisis te podría ayudar. Al terminar mi rehabilitación me dijeron que ya lo que seguía quedaba en mí y que el cerebelo ya no se regenera, pero que las conexiones cerebrales re aprenden y se pueden multiplicar; hacen las veces de lo que está perdido.
  15. Espiritualidad con la confianza… Deja de esperar de los demás, pero no dejes la esperanza de vida, del que las cosas pueden cambiar si quieres, tu seguridad, y el acercamiento a la religión.

Todos estos tips ayudan a buscar e ir logrando en acción, un equilibrio (físico, psicológico, económico, social, espiritual) que te hace sentir completa y te da fuerza.

Tuve cáncer de cabeza, un ‘Medulloblastoma’ (localizado en el cerebelo), y que fue detectado en el 2013. Sé que tanto el proceso de diagnóstico, decisiones ‘a prisa’ que hay que tomar para la cirugía, y los tratamientos se vuelven complicados por ser algo inesperado y falta de conocimiento de una mayoría. Siendo una enfermedad que requiere rápida atención e intervención; veo la necesidad de tener información actualizada y disponible en más vías para las diferentes etapas del largo proceso, contactos actualizados que ayuden a orientar para encontrar con más facilidad a los Drs. y Centros médicos con quienes / a donde podamos contactar o acudir en caso necesario; También veo muy necesarias acciones o tratamientos que te ayuden a salir del status quo, y el acompañamiento en este pesado y desgastante proceso que afecta al paciente / familiares/cuidadores primarios. México es un país con mucha diversidad cultural, pero con una gran brecha socioeconómica (disparidad de ingresos) en donde más del 50% de la población es pobre. Si a cualquiera en un nivel medio e incluso alto le puede afectar en los ingresos el alto costo de un padecimiento como estos; creo importante que entre todos podamos alcanzar a que más personas sean atendidas y sanadas integralmente; aportando un poco dentro de nuestras posibilidades. Me di cuenta de que le serviría a la comunidad mexicana ponerle mayor atención a este tipo de cánceres “no comunes” y que además son de los más graves y riesgosos/delicados por su localización; y de los más costosos. Esto repercute de manera física, socio económica, psico-emocional y espiritual en la salud y bienestar integral de la población.

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