Blog

INTERVENCIÓN ANTE LA CRISIS DEL DIAGNOSTICO DE CÁNCER

INTERVENCIÓN ANTE LA CRISIS DEL DIAGNOSTICO DE CÁNCER

La pérdida de la salud ha sido desde siempre una de las principales preocupaciones que tenemos los seres humanos.  La noticia de una “enfermedad o condición” causa un gran impacto en la persona que la padece y en sus familiares.

Lo comparto, desde mi propia experiencia.  Esa primera noticia es como una bomba atómica en expansión, para el pensamiento y los sentimientos, sin límites ni fronteras.  Vienen en cascada y es como estar parada en el filo de un abismo. El diagnóstico de un cáncer trae consigo pensamientos catastróficos, como si las expectativas del futuro se perdieran o dejaran de tener claridad y llevan a la persona que lo padece y a sus familiares inminentemente a una crisis.

Este diagnóstico trae un sinfín de cuestionamientos… qué tan maligno será, será operable… qué sigue después de esto.  Es como si la vida de la persona se hubiera puesto en “pausa” y estuviera en medio del desierto buscando la brújula.  Aun cuando la medicina ha tenido avances cuánticos, la palabra cáncer esta estigmatizada y lleva algunas personas a tener el pensamiento catastrófico “cáncer es igual a muerte”.

Ante el diagnóstico de un cáncer, no hay mucho tiempo para pensar y dar cabida a las emociones, es más, se suprimen, se hacen a un lado y pocas veces se dan el permiso de expresar; ya que hay decisiones repentinas que tomar en torno a recuperar la salud física.  Visitar médicos, ver opciones de tratamientos, en ocasiones ver segundas opiniones, con el objetivo de encontrar la óptima solución que esté disponible médicamente y, tristemente económicamente también, que esté al alcance del nivel socioeconómico de la persona.

Al mismo tiempo que hay que resolver clínicamente, tomar decisiones para recobrar la salud física, la persona se enfrenta, muchas veces en soledad y en silencio, a una crisis emocional que la lleva a no tener claridad de la situación que está viviendo, al manejo inadecuado de sus emociones y puede tener dificultad para enfocar su pensamiento.

Algunas emociones que la persona puede manifestar pueden ser: cansancio, agotamiento, desamparo, tristeza, inadecuación, confusión, ansiedad, angustia, frustración, enojo, rabia, cólera y desorganización laboral. Puede haber un desajuste en las relaciones familiares y sociales.

Es de suma importancia la intervención emocional, el apoyo psicológico, tanto para la persona que está enfrentando la enfermedad como para sus familiares. Utilizar todas las estrategias y herramientas disponibles y aplicarlas con el objetivo de llevar a la persona y a la familia a lograr estabilidad emocional.

En mi experiencia es fundamental, al tener el diagnóstico, ir haciendo una red de soporte emocional tanto a nivel familiar como de personas profesionales que puedan acompañar a la persona y contenerla en todo su proceso. Es importante asegurarle a la persona que está sufriendo el impacto que no está sola, que está acompañada.

El apoyo familiar es primordial.  Preguntarle a la persona quiénes son sus seres queridos que quisiera que la acompañen en este proceso, con quienes se sienta rodeada de amor, apoyo, comprensión, empatía y aceptación incondicional, en donde no encuentre crítica ni juicio.  Es posible que no todos los familiares estén dispuestos a este tipo de acompañamiento, ya que la noticia de la enfermedad los puede sobrepasar e impedir ser la mejor opción para acompañar.  No porque no quieran a la persona o no le tengan cariño, es porque no pueden lidiar con sus propias emociones en el momento.  Habrá otros familiares que puedan estar dispuestos, pero, que la persona que está enfrentando la enfermedad no se sienta a gusto con ellos y es importante respetar sus decisiones y no imponerlas ni tener resentimientos.

El apoyo profesional para soporte psicológico cada vez está siendo más aceptado, con grandes beneficios para la persona que padece la condición como para sus familiares.  La ayuda puede ser brindada de distintas maneras.  Tanto en sesiones individuales, de uno a uno o buscar grupos de apoyo.

En esta ayuda, tanto la individual como la grupal, el objetivo es brindar herramientas que ayuden a la persona a revisar opciones, a validar sus sentimientos, revisar pensamientos y fantasías catastróficas, reconocer sus propias herramientas para que dentro de la vulnerabilidad y sentimientos de amenaza que pueda estar viviendo la persona, encuentre seguridad tanto en ella como en las personas que la rodean; y, que se sienta validada, aceptada y apoyada para que pueda activar sus propios recursos que le ayuden a enfrentar la crisis.

Dentro de este apoyo psicológico es importante crear un vínculo de confianza y seguridad, de calidez, entre la persona y su terapeuta o grupo de apoyo, utilizando las actitudes básicas y necesarias como son la escucha activa y empática, la aceptación positiva e incondicional y la congruencia para crear un espacio seguro en donde la persona pueda “ser” y se permita expresar toda la carga afectiva y emocional que vive.

En mi trabajo como terapeuta, tanto en forma individual o grupal, ha sido esencial “creer” que la persona sí puede y sí tiene todos los recursos necesarios para salir adelante.  Esta actitud abre la posibilidad de que la persona se escuche a si misma o se escuche a través de los otro si es en grupo, recobre su propia seguridad y vaya poniendo en dimensión adecuada su situación, haga consciencia de todos sus recursos y habilidades que tiene y los ponga en marcha.

Lic. Margarita González

Miembro del Consejo en área de Psicología

Deja un comentario

Descubre más desde Organización Mexicana sin ánimo de lucro para el cáncer de cerebro

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo