Hoy quiero platicar un poco sobre lo que ha significado en mi vida el vivirme acompañada…….
A través de mi vida y en diferentes etapas, me ha tocado vivir con familiares muy queridos con problemas de alcoholismo y ante esta problemática, empecé a vivir con un afán de ayudar, de resolver un poco el caos que se genera, de mantener el barco a flote, de querer satisfacer las necesidades de todos y de olvidarme un poco de mi misma.
Esta lucha era agotadora, pero no se valía cansarme, era muy difícil claudicar y no cabía el rendirme, porque en esta lucha estaban involucradas las personas que más amo.
Generalmente cuando se viven al interior de la Familia este tipo de problemas, no se habla del tema, los sentimientos, inquietudes y dudas, se guardan en lo más profundo del corazón, parece que es como una traición familiar el hablar de lo que se está viviendo y buscar ayuda.
Mi sentimiento interno era de desolación, desasosiego, frustración, culpa, derrota, una soledad indescriptible y una total confusión. Lo que no sabía en ese tiempo es que esa lucha no había forma de ganarla, si no empezaba por mí……….
Un día llegó un rayito de luz y tuve el valor y la humildad de pedir ayuda y descubrí que la ayuda siempre está a la mano, solo se necesita la buena voluntad de querer dejar de sufrir y derrotarme, dejar de ser salvadora de los demás, valorar mi propio sufrimiento y hacerme cargo de mí, que es a la única persona que tengo el poder de cambiar. Y solo así, si yo estoy bien, tendré la esperanza de contagiar nuevas actitudes en mi entorno.
Más o menos a mediados del Siglo pasado, nacen los Grupos de Autoayuda, con el movimiento de Alcohólicos Anónimos y con una hermosa filosofía de 12 Pasos, se empezaron a dar milagros de transformación en las personas adictas. De estos grupos de desprenden los Grupos de Familia Alanón, (para Familiares de Adictos), Grupos de Comedores Compulsivos, Neuróticos Anónimos, etc, etc. Todos ellos trabajan bajo los mismos principios y me consta que funcionan.
¿Qué es lo que sucede realmente? Aquí solo puedo hablar desde mi propia experiencia, llegar a un lugar en donde me encontré con personas que habían vivido lo mismo que yo, fue como llegar a un puerto seguro después de lidiar con la tormenta, fue estar en un lugar en donde el puente de compresión y la empatía surgieron espontáneamente, casi de inmediato, fue terminar con esa sensación de soledad y empezar a vivir con la certeza de que jamás volvería a estar sola.
Las personas que pertenecemos a estos grupos, no somos expertos, somos personas que compartimos nuestras experiencias y ese es el mejor regalo que alguien me ha podido dar, porque al escucharte me escucho, al mirarte me veo y al descubrirte me descubro.
Cuando me reuní personas con un mismo historial de sufrimiento que el mío, de lo primero que me di cuenta fue del clima de seguridad psicológica y de confianza que se genera, porque sabía que estas personas no me juzgaban y que me entendían mejor que nadie. Y solo en este clima seguro me pude recuperar e ir transformando mi vida, era importante para mi aprender cómo vivir bien a pesar de todo, era importante darme cuenta que antes de ayudar a otros necesitaba saber ayudarme a mí misma, que merecía dormir tranquila, ser libre y ser auténticamente yo misma.
Me dedico desde hace casi 30 años a dar cursos de Desarrollo Humano y ahí también he vivido esta magia del encuentro, del acompañamiento entre personas que quieren crecer, vivir mejor y encontrar recursos para enfrentar los retos que la vida nos plantea, cuando con humildad y valentía estamos dispuestos a compartirnos y acompañarnos, en un clima de empatía, aceptación incondicional y congruencia, desaparece la sensación de soledad, nace un nuevo sentimiento de pertenencia y el impulso a la vida y al crecimiento son inevitables.
Este párrafo describe lo que para mí ha significado pertenecer a estos grupos:
Estar aquí, ha sido……………
sentir que el tiempo se detiene en un instante
cuando tu dolor es mi dolor, tu miedo mi miedo,
tu risa mi risa, tu sueño mi sueño
y al captar una chispa divina en tu mirada…….
saborear un cachito de cielo.
Lic. Cecilia Sotomayor Reyes
Acompañamiento Grupal y Capacitación